lunes, 22 de noviembre de 2010

Nos escapamos durante el baile,
avanzamos al son del tango,
con pasos prolongados,
tu vestido pegado al cuerpo,
como tela de terciopelo,
ese color negro,
tu cintura marcada,
que con deseo poseer en mis manos quiero.

Pasos cortos, pero nuestros,
al final hemos llegado,
¡No quiero vestido!
¡No quiero terciopelo!
Sino rasguños y susurros que ambienten el espacio,
luz tenue, no tocamos la cama,
el comedor perfecto, lugar perfecto, luz perfecta, tu eres perfecta.

Acto perfecto,
cansancio válido,
la gota que baja desde el seno amado.

Un cigarro y una copa de vino,
mientras recostada te veo, descansando lo vivido.

Abrazadas permanecemos,
solo la sabana como tercero,
no rememoro, ni tampoco olvido,
solo pienso lo que recien hemos vivido.

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